Sábado de Soundtrack. De la película Thumbsucker (2005) de Mike Mills, se desprende un soundtrack interesante, sobretodo porque la mayoría es un performance del grandioso canta-autor norteamericano Elliot Smith. La película en sí es bastante aburrida, floja y en momentos incómoda, trata de un chico que hace lo posible para evitar su adicción a chuparse el dedo gordo (sin intención de alburear) y aunque los argumentos son interesantes y en ocasiones cómicos, no bastan, porque se sigue la lentitud de las escenas, incluso, la primera vez que la intenté ver, me quedé profundamente dormido, la segunda estaba cabeceando y no creo que haya una tercera, pero esto último sólo es mi humilde opinión. No recomiendo la película, sin embargo es mejor que se hagan una idea por ustedes mismos. Lo que sí celebro de este filme es el Soundtrack. Elliot Smith pertenece a la categoría de estrellas fugaces, que son geniales pero efímeras, su talento no tenía comparación alguna -aunque esto es también mi humilde opinión- porque sus canciones como solista, de multitracks y tonos acústicos, crean toda una realidad abastecedora de sentimientos e impresiones, lo que se diría que es poesía pura y melódica. A veces las canciones reflejan sensaciones tristes, incómodas, melancólicas e incluso nihilistas, pero esto se debe a que la vida del autor fue sumamente trágica, todavía no está claro si se suicidó o fue asesinado, aunque es bien documentado sus hartas depresiones, adicciones y demás.
La canción originalmente es de Alex Chilton, pero el timbre de Elliot Smith -honestamente- suena un poco más melancólico. Escuchen, pues Thirteen, del soundtrack de Thumbsucker, canción que por cierto aparece también en el cortometrajel biográfico Lucky Three, an Elliot Smith Portrait.
"Won't you let me, walk you home from school?"
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